"Se paró la obra"
- grismostazaly
- 15 jun 2020
- 2 min de lectura
Actualizado: 29 jun 2020
Quiero hacer una reflexión de cómo en mi trabajo las palabras “Se paró la obra” se ha hecho una constante en la rutina diaria como ingeniero y como gerente.

Hace unos días, cuando estaba en pleno proceso de desarrollo de mi blog, leí una publicación que hizo un colega en Linkedin referente a lo difícil que es trabajar en Venezuela, específicamente el área de la construcción. Él hacía mención, no solo a la pandemia que ya afecta todos a nivel mundial, también sacó a colación la crisis que venimos viviendo en Venezuela desde hace muchos años.
Sin querer caer en política (cosa que es inevitable) quiero hacer una reflexión de cómo en mi trabajo las palabras “Se paró la obra” se ha hecho una constante en la rutina diaria como ingeniero y como gerente. Pues las múltiples trabas que existen hoy en día para poder ejecutar una obra son muchísimas y generan paros y atrasos innecesarios en el desarrollo de la misma. Por ejemplo mi colega hacía mención a la más reciente, el tema de la gasolina, pues ni hablar de eso, las consecuencias negativas fueron inevitables. Pero hay obstáculos muchos más complejos y profundo, y a mi juicio, uno de ellos es la descomposición social que existe hoy en día en Venezuela, tema que se ha reflejado en distintas aristas en nuestro rubro.
“Nuestro principal reto en las obras debería ser el técnico y no el operativo”.
A esto habría que sumarle otras dificultades como la adquisición de materiales, a veces al comprar materiales específicos como el cemento me siento como si estuviera comprando uranio o un cargamento de drogas, bastante complejo y agotador. También pudiéramos incluir en la lista los cambios y vacíos en aspectos legales, el tema inflacionario, el poco personal y hasta la delincuencia por nombrar algunos. Bien me quedo con una cita de esa publicación en Linkedin “nuestro principal reto en las obras debería ser el técnico y no el operativo”, y es que verdaderamente el costo de tiempo y dinero en los procesos operativos a veces nos hace decir “Se paró la obra”.
Pero no podía dejar de verle el lado positivo a todo esto, y es la capacidad que hemos adquirido para replantearnos casi que a diario, para lograr que ese “se paró la obra” no sea tan recurrente y poder cumplir así con nuestras responsabilidades. Hay que ser terco y persistente para poder surfear esta gran ola, pero de algo estoy seguro, cada obstáculo nos hace mas grande, esa habilidad que hemos adquirido de replantearnos nos fortalece para cuando vengas los aires de cambio y empecemos a andar hacia adelante. Seremos los que llevaremos la batuta y seremos relevantes en el desarrollo del país y de nuestro gremio que bastante extinto se nota en estos tiempos. Hay que seguir adelante, dando la cara por los que seguimos apostando a nuestro país y metiendo el pecho por el buen trabajo hecho en ¡VENEZUELA!




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